Preparar un espectáculo de magia familiar no consiste simplemente en juntar varios juegos que nos gustan y hacerlos uno detrás de otro.
El verdadero reto está en encontrar un equilibrio entre lo que divierte a los niños y lo que mantiene interesados a los adultos.
Porque en una comunión, un cumpleaños, una celebración familiar o cualquier evento de este tipo tendremos delante públicos muy diferentes: niños pequeños, adolescentes, padres, abuelos…
Y todos deben sentir que el espectáculo también está pensado para ellos.
Por eso, la duración, el ritmo, la elección de los juegos y la forma de presentarlos son prácticamente tan importantes como los propios efectos. Cómo preparar un espectáculo de…
Un juego espectacular puede pasar desapercibido si aparece en el momento equivocado.
Y un efecto sencillo puede convertirse en uno de los mejores momentos del show si está bien presentado.
Vamos a ver algunos puntos que personalmente considero fundamentales cuando preparamos un espectáculo de magia familiar.
¿Cuánto debe durar un espectáculo de magia familiar?
Una de las primeras dudas suele ser esta:
¿Cuánto debería durar el show?
Para una comunión u otro evento familiar, una duración aproximada de 50 a 60 minutos me parece bastante equilibrada. Cómo preparar un espectáculo de…
Menos tiempo puede dejar la sensación de que el espectáculo ha terminado demasiado pronto.
Pero tampoco debemos caer en el error contrario.
Cuando tenemos mucho repertorio queremos enseñarlo todo.
Y no hace falta.
Es mucho mejor terminar cuando el público todavía está disfrutando y tiene ganas de ver otro juego que alargar innecesariamente el espectáculo hasta que empiecen a mirar el móvil, hablar entre ellos o levantarse.
La duración también dependerá de otros factores:
- Edad de los niños.
- Número de espectadores.
- Lugar donde actuemos.
- Tipo de celebración.
- Hora del espectáculo.
No es lo mismo actuar en un teatro con todo el público sentado que hacerlo después de una comida donde los niños llevan horas jugando.
Lleva un espectáculo que conozcas bien
Cuando vamos a preparar un show nuevo es fácil caer en la tentación de incluir todos los juegos que acabamos de comprar o aprender.
Pero un espectáculo no debería convertirse en nuestro lugar de ensayo.
Cada rutina debe estar suficientemente trabajada para que podamos centrarnos en lo realmente importante: el público.
El programa debería estar ensayado y cada juego debería tener una función concreta dentro del espectáculo. Cómo preparar un espectáculo de…
Un juego puede servir para presentarnos.
Otro para conseguir participación.
Otro para crear una gran reacción visual.
Otro para preparar el cierre.
Si quieres incorporar un efecto nuevo, adelante.
Pero intenta que los momentos fundamentales del show no dependan de un juego que todavía no controlas completamente.
Porque cuando conocemos bien una rutina podemos improvisar.
Podemos escuchar al espectador.
Podemos reaccionar a lo que ocurre.
Y es precisamente ahí donde muchas veces aparecen los mejores momentos.
Cuida el ritmo entre juego y juego
Un espectáculo no debería sentirse como:
Juego. Juego. Juego. Juego.
El público necesita respirar.
Un buen show combina sorpresa, tensión, humor, participación y pequeños descansos. Cómo preparar un espectáculo de…
Cuando termina un efecto potente, deja que ocurra la reacción.
No empieces inmediatamente el siguiente juego.
Si el público aplaude, se ríe o comenta entre ellos lo que acaba de ocurrir, ese momento forma parte del espectáculo.
Déjalo existir.
Además, esos segundos son perfectos para guardar el material anterior y preparar discretamente la siguiente rutina.
El propio público te indicará cuándo continuar.
Si siguen hablando emocionados, espera.
Si vuelven a mirarte y aparece el silencio, probablemente sea el momento de continuar.
También puedes aprovechar la transición para hacer algún comentario sobre lo que acaba de ocurrir.
Así mantienes la conexión mientras preparas el siguiente juego.
Elige juegos que funcionen para niños y adultos
Aquí está una de las mayores dificultades de la magia familiar.
Si haces un espectáculo exclusivamente infantil, probablemente los adultos desconecten.
Y si haces una sesión pensada únicamente para adultos, los niños perderán rápidamente la atención.
El objetivo es encontrar efectos que tengan distintos niveles de lectura.
Los niños pueden disfrutar de una aparición, una transformación o una situación absurda.
Los adultos pueden disfrutar del mismo juego por la presentación, la comedia o la imposibilidad del efecto.
Por eso funcionan especialmente bien las rutinas con una historia sencilla, efectos fáciles de entender y momentos de participación. Cómo preparar un espectáculo de…
Para los niños suelen funcionar muy bien elementos visuales como:
Apariciones.
Pañuelos.
Varitas.
Cambios de color.
Transformaciones.
Objetos grandes.
Situaciones inesperadas.
Pero eso no significa que tengamos que eliminar completamente las cartas o las predicciones.
Simplemente debemos adaptarlas.
Una predicción puede funcionar perfectamente si tiene una historia divertida, el objeto elegido se ve claramente y el desenlace resulta fácil de entender para todos. Cómo preparar un espectáculo de…
La magia debe verse desde cualquier lugar
Hay juegos maravillosos para magia de cerca que simplemente no funcionan sobre un escenario.
Antes de incluir un efecto, hazte una pregunta muy sencilla:
¿Lo verá bien una persona sentada en la última fila?
Una moneda pequeña.
Una goma elástica.
Una carta.
Un objeto diminuto.
Pueden funcionar perfectamente cuando tenemos cinco personas delante.
Pero si hay cincuenta espectadores, probablemente muchos no entiendan qué está ocurriendo.
El tamaño de los objetos y la claridad de nuestros movimientos son fundamentales para que todos puedan seguir la rutina. Cómo preparar un espectáculo de…
Y no basta con que vean el final.
También deben entender el proceso.
Si el público no sabe qué está pasando, la revelación final pierde parte de su fuerza.
Utiliza el humor, pero con sentido
El humor es una herramienta fantástica dentro de un espectáculo familiar.
Pero no deberíamos añadir bromas simplemente porque sí.
Los gags funcionan mejor cuando forman parte de la historia que estamos contando.
Por ejemplo, elementos clásicos como una varita rota, una varita que aparece donde no debería o unas varitas nido pueden generar momentos muy divertidos. Cómo preparar un espectáculo de…
Pero si llenamos cada rutina de gags sin ninguna relación con lo que está ocurriendo, el espectáculo puede terminar convirtiéndose en una sucesión de interrupciones.
La magia debe seguir siendo la protagonista.
El humor debe ayudar a presentarla.
Haz participar a niños… y también a adultos
Una de las mejores formas de mantener la atención es hacer que el público forme parte del espectáculo.
Pero intenta no llamar únicamente a niños.
Cuando sube un padre.
Una madre.
Un abuelo.
Un profesor.
O cualquier adulto del público, los niños también disfrutan muchísimo viendo cómo alguien que conocen se convierte en protagonista.
Alternar rutinas con voluntarios adultos y niños ayuda a mantener la sensación de que el espectáculo pertenece a todo el público. Cómo preparar un espectáculo de…
Eso sí, siempre debemos procurar que la persona se sienta cómoda.
Nunca sabemos quién tiene ganas de participar y quién lo está pasando realmente mal delante de todos.
Coloca bien cada juego dentro del espectáculo
No todos los efectos deben tener la misma intensidad.
Piensa en el show como una montaña rusa.
Si todos los juegos son frenéticos, terminarán dejando de parecerlo.
Si todos son lentos, el espectáculo puede hacerse pesado.
Por eso interesa alternar.
Un juego visual.
Una rutina participativa.
Algo más tranquilo.
Un efecto de humor.
Un momento imposible.
Y volver a subir el ritmo.
También intentaría reservar uno de los juegos más potentes para el final.
El último recuerdo del espectáculo suele pesar mucho en la percepción general del público.
Después de cada actuación, analiza qué ha ocurrido
Una de las mejores escuelas posibles es actuar.
Cada espectáculo nos enseña algo.
Después de actuar, intenta recordar:
¿En qué momento se rieron más?
¿Dónde apareció algún silencio incómodo?
¿Algún juego se hizo demasiado largo?
¿Entendieron claramente el final?
¿Hubo alguna parte donde los niños comenzaron a desconectar?
Anotar estas cosas ayuda muchísimo. Cómo preparar un espectáculo de…
Y muchas veces no hace falta cambiar un juego entero.
Quizá solo necesites eliminar una frase.
Hacer una pausa antes de la revelación.
Mostrar mejor un objeto.
Reducir una explicación.
O cambiar el orden de dos rutinas.
Pequeños ajustes pueden transformar completamente un espectáculo.
No necesitas hacer todos los juegos que conoces
Hay algo que considero especialmente importante.
Un buen espectáculo de magia familiar no consiste en demostrar cuántos juegos sabes hacer.
Consiste en seleccionar los adecuados.
Es preferible tener ocho rutinas perfectamente presentadas, visibles y entretenidas que intentar introducir quince efectos porque queremos enseñar todo nuestro repertorio.
La magia familiar funciona cuando conseguimos que niños y adultos entren juntos en el juego.
Que participen.
Que se sorprendan.
Que se rían.
Y que durante un rato olviden incluso que pertenecen a generaciones completamente diferentes.
Al final, el objetivo no es que recuerden cuántos trucos hiciste.
Es que recuerden lo bien que lo pasaron viendo magia. Cómo preparar un espectáculo de…
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